Recordando mi bonita historia de amor (parte 1)

En este momento me encuentro recordando y borrando varios textos que te escribí, y con fechas larguísimas, desde el inicio de nuestra relación, textos de cumpleaños, textos conmemorando meses juntos, años juntos, momentos en el que a ambos no nos iba tan bien pero me gustaba escribirte o simplemente textos de veces en el que me despertaba y decidía escribirte, eran palabras del corazón, palabras bonitas, palabras intensas, ni siquiera iba a escribir nada sobre nuestra ruptura, pero necesito seguir adelante y bueno… solo yo se de mis demonios y lo mal que me pone, no solo en relación nuestro final, hay varias cosas más pero se ha puesto muchísimo peor, pero bueno… ahí va.

Todavía recuerdo el brillo en mis ojos cuando te vi la primera vez, cómo me avergoncé cuando hablé contigo y me entregué, y solo yo sé y tú también debes saber el esfuerzo que hice para conquistarte, para hacer que confíes en mí porque estabas llena de miedos y demonios de tus antiguas relaciones y no podías divertirte al 100% por miedo, pero logré que confíes en mí y te mostré que el mundo podía ser mucho mejor de lo que conocías.

Crecimos mucho juntos, todavía recuerdo cada sorpresa que te di, cada regalo que compré, por simple que fuera, era de corazón, en las mañanas me ponía a escribir pequeños textos para mostrarte que quería ser tu amor, recuerdo haber hecho diferentes planes y tal vez te sorprendió que el día que me desperté ansioso para pedirte una cita fue en el día de San Valentín, recuerdo que te despertaste en mi camita y teníamos un gran día de trabajo por delante y una de las primeras cosas que te dije fue “¿Quieres ser mi enamorada?” y tú espontáneamente me dijiste “sí”. Si supieras cómo ese día mi mente explotó, mi primera chica, la chica de los sueños, recuerdo su encanto y las hazañas que hice para comprar anillos sin que te enteraras, después de todo nunca habías usado una alianza a pesar de haber tenido otras relaciones y te sorprendí en el desayuno nuevamente para variar jejeje.

Recuerdo nuestro primer mes juntos, llené mi armario de fotos de nosotros, de obsequios, chocolate y textos clichés pero desde el fondo de mi corazón, para tí. Te pedí que me pases una chompa del armario cuando íbamos a dormir y cuando lo abriste te sorprendiste mucho y quedaste sin palabras. Y así se prolongó durante meses, vivimos bien e intensamente, llenos de planes.

Fuimos a la universidad, decidimos vivir juntos, viajamos y llegó un momento en que teníamos que elegir qué hacer, pausamos la universidad, de hecho yo la pausé para enfocarnos en nuestra casa y tú querías seguir el mismo plan porque siempre íbamos juntos, recuerdo que ya íbamos a cumplir 1 año juntos y yo estaba en la quiebra, sin un centavo en mi bolsillo pero no podía dejar que pasara desapercibido, así que tuve la brillante idea de pedirle dinero prestado a un amigo con el propósito de invertir la mitad en nuestro nidito y la otra mitad para comprarte un bonito regalo, para que tengas un día de princesa!!

Todo de acuerdo a lo planeado, dinero en la mano, regalo listo, sorpresas también, todo ok, incluso pedi permiso del trabajo para estar contigo pero desafortunadamente era San Valentín otra vez, ¿verdad? No te dejaron salir del trabajo pero todo bien, ya que no pude darte un día perfecto, la noche tendría que ser perfecta, me vestí bien, compré una rosa y fui a buscarte, el plan era tomar algo salir a comer al Restaurante pero como dije antes era San Valentín y bueno… no es fácil conseguir una mesa, pero fuimos a otro restaurante maravilloso y elegante, te di el regalo y la rosa hasta entonces todo salía según lo programado, al final de la noche nos fuimos a un hermoso hotel para nosotros con derecho a todo para compensar el duro día que tuvimos. Llamé un Uber y nos fuimos… allí estaba yo escondiendo un simple regalo pero de corazón y te pedí que lo buscaras, y bueno… buscaste mucho por la habitación, te di algunas pistas y finalmente lo encontraste… ¿qué será? ¿qué será? Una cajita roja y dentro de un collar de plata con un colgante de arroz con nuestra fecha. Te miré a los ojos. Dije algunas palabras y finalmente te dije lo que quería decir hace algunos días “Amor ¿te casarías conmigo? Tú lloraste y aceptaste y disfrutamos un poco de la noche, no tanto como a mí me hubiera gustado pero entendí que estabas agotada, pero me alegré por la sorpresa que logré darte.

El regalo fue simple, no era un anillo de compromiso, pero eso es lo que logré hacer en ese momento, y en realidad quería ser diferente a estos tontos clichés, pero por supuesto que me moría por comprarte un hermoso anillo, pero lo estába corriendo con los gastos de la casa y bueno, la vida sigue…

Continuar con la 2da parte

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