Una carta a la infidelidad

Esta es una carta que le escribe una mujer a su ex que le fue infiel.

Hola, te escribo esta carta más que para ti, se la escribo para otras que hoy sufren como me hiciste sufrir tú. ¿Como estas?, no creo que bien… Nadie podría estar bien después de romper en pedazos un corazón. Y cuando digo nadie me refiero a aquellos que aún guardan bondad en su alma, pero esto no creo que vaya contigo.

No imagino como poder dañar a alguien que te ama, que puso su corazón en tus manos y tú lo aprestaste tan fuerte hasta hacerlo sangrar. Tal vez a ti nunca te cambiaron tu cuerpo por 15 minutos de placer, porque si no supieras el dolor que se siente cuando se te es infiel. Y tal vez, solo tal vez, no desearías a nadie ese dolor tan cruel.

Sabes, me costo mucho asimilar y aceptar que tú nunca fuiste para mí. Mi autoestima descendió mucho más abajo de lo que se puede soportar. Creía que después de ti no había nada más. Que la luna solo tiene un sol y el universo un solo Dios. Pero ni soy luna ni universo, soy mucho más que todo eso, me costó entender que a mí Dios me creó libre, que no necesito a nadie para ser feliz, que no busco amor y felicidad, que yo vine a compartir mi amor y felicidad.

Mis semanas tuvieron 7 lunes y los domingos por las tardes se hicieron eternos. Me sentí menos mujer al ver que buscabas en otras placer. Me sentí fea, me sentí tonta y llegué a decir que la culpa fue mía, por no tratarte como debe ser.

En mi soledad me auto culpé, me miraba frente al espejo y llegué a la estupidez de compararme con ella, y aunque no lo creas quise ser como ella, para que te vuelvas a fijar en mí.

Mi corazón se llenó de odio, se borró la sonrisa que “hermoseaba” mi rostro, y en mi venganza herí más mi corazón. Quería perdonarte pero no podía y entendí que lo primero que tenía que hacer era perdonarme yo primero. Por aguantar tanta humillación a tu lado, por aferrarme a un amor no correspondido, por alegrarme con las migajas que botabas.

Tomaste tu maleta y con una sonrisa oculta me dijiste adiós. Y entonces te empecé a excusar, echándole la culpa a ella, que fue ella quien se metió en nuestra relación, que ella es la culpable que tú te marches de mi lado.

No aceptaba que lo que tú me dabas no era amor, no quería entender que cuando se ama a alguien ni por su cabeza pasa serte infiel, de esa forma me gritabas que no me amabas, yo sorda no quería escuchar, ciega no aceptaba lo que mis ojos me mostraban. Yo aferrada en salvar nuestra relación, diciendo que cualquiera puede cometer un error.

Tú eras el macho, quien podías disponer de dos hembras a tu lado, tal vez eso te hacía sentirte más hombre, porque en este mundo del revés aplauden al que tiene muchas mujeres y se burlan al que solo ama a su mujer.

Te fuiste con ella, buscando la felicidad, y me dejaste sola con el corazón partido… pero dónde has visto sembrar naranjas y cosechar manzanas, dónde has visto sembrar maldad y recoger felicidad. Hay que ser idiota para creer que se puedes ser feliz, cuando tu felicidad nace de la maldad.

No fue fácil, hubo lágrimas, días perdidos, malhumor, gimnasio, corte de cabello. Pero sobre todas esas cosas hubo aprendizaje, me volví a enamorar, pero esta vez de mí.

Por amarte me olvide de mí, por odiarte mi corazón herí. Pero aprendí, y aunque suene irónico y para terminar esta carta, tengo que decirte gracias; Gracias por dejarme ir, en tu maldad no te diste cuenta que me salvabas de ti.

Hoy me preguntaron por ti y de mi corazón empezó a salir cosas buenas . Aprendí a perdonar.

Fue duro el proceso, pero ya no te amo.

Autor: Luis Arturo QR

Carta de una mujer a quien le fue infiel

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